Ocurre que cada vez estamos más resignados a que las ofertas de carteleras sean pobretonas en cuanto a contenidos y ambiciosas en cuanto a inversión cinematográfica.
El tema se vuelve más dramático aún (para los que somos medio difíciles de convencer) cuando en la ciudad las ofertas de salas se reducen a un cine-dentro-de-un-mall, y no ha teatros o salas independientes donde por no más de mil pesos podemos aceptar sentarnos harto menos cómodos, no tan a oscuras, pero frente a una propuesta algo menos rimbombante que la última de Spilberg.
El caso es que como el prejuicio nos emboba, me llevé una grata sorpresa cuando la sentada en un cine-dentro-de-un-mall era yo y el que estaba al frente gigantizado era nada menos que el neo-Hulk interpretado por Edward Norton.
Infartada, asustada y atorada con tanta palomita para calmar los nervios, mi compañero de butaca y yo le dimos hartas vueltas a la propuesta nueva por llevar al cine al hombre increíble.
Llegamos más o menos a algunas conclusiones:
1.- Norton, trabajando de embotellador en una fabela de Brasil se veía tan normal como mi hermano saliendo de su pega o como mi compañero de butaca tomando un café con leche. El punto es cuando “lo hacen enojar”. Ahora bien: acá el estereotipo entra con tutti cuando todo lo que está potencialmente destinado a precisamente, hacerlo enojar, tiene que ver con la nunca bien ponderada, mujer.
Es esta imagen femenina la que lo desestabiliza o la que al contrario, puede redimir al monstruoso personaje verde con un par de frases como “Mírame, soy yo”, “Ya pasó, está todo bien”.
¿No será mucha carga social digo yo presionar así a nosotras las féminas a redimir a un monstruo cuando con suerte se puede cuando son física y genéticamente ajenos a cualquier cambio radioactivo en su cuerpo?.
2.- El ruso en la película yankee. Siempre es lo mismo. Los directores y guionistas norteamericanos comenzaron a escuchar la voz del pueblo cuando se hizo sentir la molestia de que siempre el malo y corrupto, tenía que ser un negro.
Y como desde los fenicios hay malos y buenos, el malo elegido ahora son los rusos.
En el caso de Hulk, la pelea final enfrenta a el Hombre Increíble y su símil monstruoso en versión malo-de-la-película y finalmente ¿quien gana?, claramente, el Gringo aunque haya estado lamentablemente transformado en una especie de Sherk endemoniado.
Acá les dejo el clásico, ppr si la nostalgia les gana.
Y acá va lo nuevo, con el acierto de Edward Norton en el Reparto.










Aunque quisiéramos NO SOMOS DE PLÁSTICO.
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